OPINIÓN

EL LIBRE COMERCIO COMO RELIGIÓN Y SUS MÁRTIRES

EL LIBRE COMERCIO COMO RELIGIÓN Y SUS MÁRTIRES

Por Alejandro Di Palma

RAY DALIO, fundador de Bridgewater Associates y uno de los inversores más influyentes del mundo, lo dice con la frialdad propia de un analista sistémico: no debemos cometer el error de pensar que lo que está pasando ahora es esencialmente una cuestión de aranceles.

Los aranceles (en su lectura) son apenas la punta de un iceberg, por debajo de la superficie hay muchísimo más aún: una ruptura simultánea del orden monetario, político y geopoítico, un cambio de era que ocurre una vez por generación (teoría recurrente de Dalio). En ese mundo que se reorganiza, la “eficiencia pura” cede ante la autosuficiencia (soberanía estratégica). Lo que está en juego no es el precio de los productos importados, sino la arquitectura del mundo financiero, la estabilidad de las monedas y la capacidad de los mercados para adaptarse a una nueva lógica donde la soberanía estratégica y la resiliencia pesen más que la eficiencia y la “globalización sin restricciones”.

 

BOB LIGHTHIZER llega al mismo lugar por otro camino. Ex representante comercial de Estados Unidos y ARQUITECTO DE LA POLÍTICA ARANCELARIA DE TRUMP, su argumento es más descarado: EL LIBRE COMERCIO NUNCA EXISTIÓ. LO QUE EXISTIÓ FUE COMERCIO GESTIONADO, Y SIEMPRE GANÓ QUIEN LO GESTIONÓ MEJOR. Su diagnóstico sobre décadas de apertura indiscriminada es brutal, miles de fábricas cerradas, salarios estancados, comunidades devastadas y déficits comerciales acumulados que transfirieron riqueza y capacidad productiva hacia países que jamás abrieron sus mercados de verdad. EL LIBRE COMERCIO, EN LA PRÁCTICA, FUE EL NOMBRE ELEGANTE CON QUE LAS ECONOMÍAS MÁS PODEROSAS JUSTIFICARON REGLAS QUE LES CONVENÍAN. Y el nombre igualmente elegante con que las más débiles firmaron su propia permanencia en el subdesarrollo o en algunos pocos casos, su desindustrialización.

 

Mientras tanto, en algún lugar del panteón de los economistas clásicos, David Ricardo observa perplejo cómo su teoría de la ventaja comparativa (formulada en 1817, cuando Inglaterra tejía tela, Portugal hacía vino y todos eran felices) sigue siendo invocada con devoción casi litúrgica para justificar decisiones de política comercial en el siglo XXI. El punto central, es que David Ricardo no contempló los subsidios estatales masivos, ni la manipulación cambiaria sistemática, ni las cadenas de valor globales, ni que un país pudiera decidir ser eficiente EN TODO si ponía suficiente voluntad política y dinero público en el empeño. Simplemente, su modelo era elegante, coherente y funcionaba perfectamente en un mundo que dejó de existir hace aproximadamente DOSCIENTOS AÑOS. Un PEQUEÑO DETALLE !!.

Lo notable es que este debate (que hoy sacude a las mayores potencias del mundo) apenas existe en Argentina. Y cuando existe, está al revés.

 

LA FE QUE NOS SALVA DE PENSAR

Hay doctrinas que funcionan como anestesia. El libre comercio, tal como se practica en Argentina, es una de estas curiosas doctrinas. No como política (para ser política necesitaría un objetivo, una estrategia, un horizonte) sino como ARTÍCULO DE FE.

Y como toda fe bien administrada, tiene sus sacerdotes, sus herejes y sus víctimas (algunos mártires), que suelen ser las mismas de siempre.

El catecismo es conocido, LOS ARANCELES SON EL MAL, LA APERTURA ES EL BIEN, LA COMPETENCIA PURIFICA, EL MERCADO ASIGNA.

Lo que este catecismo omite (con la elegancia característica de las verdades a medias) es que ningún país que hoy predica el libre comercio llegó a donde está practicándolo. SIN EXCEPCIÓN.

Pero como ESTE dato incomoda, entonces se lo ignora o se lo esconde.

Estados Unidos protegió su industria durante más de un siglo antes de abrirse al mundo. Alemania construyó su aparato industrial bajo un paraguas arancelario formidable. Corea del Sur, Japón, China (especialmente China) articularon políticas industriales con mano de hierro antes de competir globalmente. Europa entera se construyó sobre la base del proteccionismo más rancio (y hoy sigue siendo el campeón del mundo en regulaciones).

El libre comercio es el lujo que se permiten los que ya ganaron la carrera. LLEGAR SEGUNDO EXIGE OTRA TÁCTICA.

Argentina nunca entendió esto. O lo entendió y por algún misterioso motivo, eligió ignorarlo, que es mucho peor.

 

138 DECRETOS Y NINGUNA DIRECCIÓN

La gestión actual lleva implementadas más de 130 medidas de apertura comercial desde que asumió. No es un número menor. El problema no es la cantidad, sino que ninguna de ellas responde a un conjunto de preguntas fundamentales que toda política comercial debería responder mucho antes de ejecutarse. ¿PARA QUÉ? ¿QUÉ QUEREMOS PRODUCIR? ¿QUÉ CAPACIDADES QUEREMOS PRESERVAR? ¿EN QUÉ SECTORES TIENE ARGENTINA CHANCES REALES DE COMPETIR?

Curiosamente estas preguntas no tienen respuesta oficial porque nadie las formuló. LA APERTURA NO ES EL RESULTADO DE UN DIAGNÓSTICO, sino que ES LA CONCLUSIÓN DE UNA IDEOLOGÍA. Y gobernar con ideología en lugar de hacerlo siguiendo una estrategia de desarrollo, tiene consecuencias concretas y que se miden en números lapidarios.

El uso de la capacidad instalada en la industria cayó al 57,7% a fines de 2025, el nivel más bajo en ocho meses. En el sector textil, las importaciones crecieron 86% en indumentaria y 109% en textiles para el hogar en apenas un trimestre. LA PARTICIPACIÓN DEL PRODUCTO NACIONAL CAYÓ AL 33% DEL MERCADO, el nivel más bajo en una década. EL 75% DE LA ROPA VENDIDA EN SHOPPINGS ES HOY DE ORIGEN EXTRANJERO.

Esto nos demuestra que no se trata de eficiencia. SIMPLEMENTE ES LIQUIDACIÓN.

 

LA TRAMPA DEL TIPO DE CAMBIO QUE NADIE NOMBRA

Hay un componente del problema que el debate oficial evita con notable disciplina, EL TIPO DE CAMBIO. Abrir importaciones con un dólar artificialmente barato NO ES LIBRE COMERCIO. ES UNA SUBVENCIÓN ENCUBIERTA A LA IMPORTACIÓN, FINANCIADA CON EL PATRIMONIO PRODUCTIVO DEL PAÍS.

Cuando el tipo de cambio está retrasado, no se compite para que gane el más eficiente (compite con ventajes el que viene de afuera, siempre, independientemente de su productividad real).

El fenómeno que se consolida es elocuente, APELAR A LA IMPORTACIÓN RESULTA MÁS CONVENIENTE QUE PRODUCIR.

Empresarios que antes fabricaban hoy buscan proveedores asiáticos.

Industriales que competían en mercados externos asisten a ferias internacionales para importar.

El caso LUMILAGRO fue muy elocuente, no se trato de un cambio de estrategia, de un plan para resistir la crisis del vidrio, este evento sintetiza la reconversión de una histórica empresa nacional (fundada en 1941), que dejó de fabricar sus tradicionales ampollas de vidrio y redujo su planta de 220 a unos 50 empleados directos en su planta de Tortuguitas tras una fuerte caída en las ventas. Dejó de producir localmente las ampollas de vidrio (ahora importadas desde India y Vietnam) y gran parte de sus termos de acero se fabrican en China. Simplemente adaptó su modelo de negocio al contexto económico definido por “La Politica” local.

Difícil encontrar una metáfora más precisa del fracaso de un modelo productivo.

 

LA RAREZA QUE NADIE QUIERE VER – LO QUE NADIE DICE EN VOZ ALTA

El libre comercio irrestricto, aplicado sobre una economía sin política industrial, con tipo de cambio retrasado, altísima carga tributaria sobre la producción local y socios comerciales que juegan con reglas completamente diferentes, NO ES UNA POLÍTICA DE DESARROLLO, ES UNA POLÍTICA DE DESINDUSTRIALIZACIÓN, quizás ordenada, con PowerPoint y decretos bien redactados, pero DESINDUSTRIALIZACIÓN AL FIN.

La pregunta que Argentina debería hacerse (y que ningún gobierno en décadas se animó a responder con seriedad) es: 1- qué queremos producir, 2- para qué mercados, 3- con qué ventajas reales.

Lamentablemente hoy (y a diferencia del mundo), nuestro gobierno se extingue en seleccionar qué importar más barato esta semana, para bajar el índice de inflación de este mes.

EL LIBRE COMERCIO COMO RELIGIÓN NO TIENE RESPUESTA PARA EL DESARROLLO ESTRATÉGICO QUE NUESTRO PAÍS NECESITA. Si tiene, en cambio, una muy eficaz respuesta para otra pregunta: cómo desmantelar en pocos años lo que costó décadas construir. En eso, Argentina lleva ventaja.

 

Alejandro Di Palma

Mayo 2026

Te puede interesar

¿Miedo o desinformación?: el caso del funcionario que no convalida los datos de su propio gobierno

Editor

La leyenda del tenis Martina Navratilova y un revés a Milei: “Es un bruto”

Editor

CONFLICTO EN MEDIO ORIENTE Taleb: “No es un problema con la tiranía de Irán, ni ideológico, sino puramente de orden económico”

Editor