El empresario del sector porcino, Alejandro Di Palma, advirtió sobre el impacto destructivo de las importaciones a precios de liquidación y la falta de políticas de protección para los productores nacionales.
En el marco de una entrevista concedida al programa radial Amanece Litoral, el empresario porcino Alejandro Di Palma analizó la crítica situación que atraviesa el sector productivo en Argentina. Durante la charla, Di Palma expuso la grave problemática que representa la llegada masiva de carne de cerdo proveniente de Brasil, la caída del consumo interno y la ausencia de mecanismos estatales de regulación.
Un récord preocupante y precios de «reviente»
Al ser consultado sobre el incremento de las importaciones —que en septiembre alcanzaron las 7.384 toneladas superando marcas históricas—, Di Palma señaló que el problema de fondo radica en la distorsión de precios generada por el contexto regional.
Según explicó el empresario, Brasil atraviesa dificultades para colocar su producción tras el cierre temporario de mercados clave como China y Rusia. Ante esta acumulación de stock, el país vecino exporta carne porcina a precios de liquidación («de reviente») que resultan inviables para los costos de producción locales.
»El cerdo que viene de Brasil llega congelado, envasado y con un costo logístico y energético altísimo, y aun así entra a la mitad del precio del nacional. Eso no es libre mercado, es carne subsidiada», afirmó Di Palma.
Ineficiencia impuesta vs. costos reales
Frente a las críticas que acusan al productor argentino de ser «ineficiente», Di Palma remarcó las asimetrías que enfrenta el sector local respecto al contexto fiscal, laboral y energético. Explicó que la producción primaria no puede absorber el incremento constante de sus insumos mientras el precio del animal en pie se mantiene pisado debido a la oferta de carne importada.
Asimismo, cuestionó la visión extrema del libre comercio sin resguardos: «Nadie postula cerrar las fronteras, pero todos los países del mundo tienen límites y protecciones paraarancelarias, sanitarias o medioambientales para cuidar su producción. No tiene sentido gastar dólares que no sobran en importar productos que podemos elaborar localmente».
Pérdida del poder adquisitivo y caída de la demanda
Otro de los ejes abordados fue la profunda retracción del mercado interno. Para el empresario, la pérdida del poder de compra del consumidor golpea de manera directa a la cadena alimentaria: «Hicieron desaparecer la demanda. El consumidor es un laburante y si no tiene plata ni acceso a las cosas más básicas, la economía no puede funcionar».
Finalmente, Di Palma advirtió sobre la peligrosa tendencia a la concentración corporativa y la falta de medidas antidumping en el Mercosur, concluyendo que si no hay un rol activo del Estado para equilibrar el mercado, el modelo actual conducirá a la desaparición progresiva de los pequeños y medianos productores del país.
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